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Todos
somos la ternura
cuando
nacemos al silencio
y
también los fantasmas
del
rencor y la alegría
y
somos el susurro del
amor
y el vientre
pidiendo
piedad.
A
veces cuando los pájaros
se
pierden en el humo de las casas
uno
piensa que vendrá el silencio
y
que suavemente llegará la vida
¿Quién
podrá explicarnos la sabiduría?
¿Quiénes
tendrán la vida por delante?
¿Quizá
los seres desesperados en la sangre
serán
los dioses del viento y el asombro?
Alguien
alguna vez vino a los pastos
y
fue la serpiente y el olvido
mientras
los hombres se fueron abrazando
en
el miedo de los cuerpos y la noche.
Después
serán los otros los que tendrán
los
barcos en la niñez del sueño
y
jugarán en la alegría de saber
que
ya murieron los que mataron el mundo.
Y
jugarán en la alegría de saber
que
ya murieron los que mataron el mundo.
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