|
-
¿Cómo eran sus padres?
-
Mi padre era fletista y mi madre hacía chalecos. Éramos seis hermanos.
No se, por qué en ese tiempo importaba poco el dinero. Bastaba con tener
lo suficiente. Iba todas las semanas a Balcarce. Papá me esperaba y
salíamos por ahí. Siempre le decía: "Papá, vos tenés que ser el
hombre más feliz de la tierra porque todos estamos a tu lado. Deseamos
que vivas mucho. si tuvieras mucho dinero quizá pensarías que te estamos
deseando tu muerte".
-
¿Usted tiene hijos?
-
Nunca me casé. Me han inventado algunos hijos por ahí. Cuando uno tiene
fama es así.
-
¿Nunca le apasionó la idea de tener un hijo?
-
No tuve tiempo. Me gusta la vida familiar. Hice una casa en Buenos Aires y
junté a las tres familias de mis hermanos.
-
¿De Usted hay mucho para heredar?
-
Yo tengo para dejar.
-
¿Hay algunos familiares que están esperando su muerte?
-
No sé, pero estoy atento.
-
¿Su hijo en sentido figurado fue Juan Manuel Bordeu?
-
Sí. Todos en Europa creían que era mi hijo.
-
¿Era buen corredor?
-
Muy bueno.
-
¿Hubo muchas mujeres en su vida?
-
Tuve una amiga; fue mi compañera. Un día discutimos porque salió con
sus amigos. Le dije: "o tus amigos o yo". "La puerta es
grande", me contestó. "Bueno, vos lo has querido". Me fui.
Después vino a buscarme a Europa, pero...
-
¿Fue la única amiga importante en su vida?
-
Si. Tal vez la más importante.
-
¿Cuándo corría se le cruzaba la idea de matarse?
-
Nunca pensé en la muerte.
-
¿Ahora?
-
Ahora sí. Ya tengo 80 años.
-
¿Le preocupa?
-
No me preocupa. Estoy más cerca del cielo que de la tierra. La vida es
una carrera. ¡Cuántos quedaron! durante los diez años que corrí en
Europa murieron 30 pilotos.
-
¿Le gustaría tener ahora 40 años?
-
A todos nos gustaría tener unos años menos. Cuando uno es joven comete
muchos errores. No se da cuenta. con el tiempo uno razona diferente. Ud.
no puede discutir con un joven pues él siempre va a tener razon. No
conviene discutir.
-
¿Cuál fue su principal error?
-
Dejar ir a esa mujer.
-
¿Le duele hoy?
-
No. algunas nostalgias nomás.
-
¿Vive actualmente?
-
Si. Es argentina... me costó muchos dolores de cabeza.
-
¿Le molesta ser un personaje?
-
Al contrario. La gente me saluda por la calle... son pequeñas cosas.
-
¿Cuántas carreras corrió en su vida?
-
Creo que 150 o 160. El promedio es muy bueno.
-
¿Se siente viejo?
-
No. Pero me doy cuenta -a veces-, que no puedo hacer lo que hacía cuando
tenía menos años... Saltar un alambrado; antes lo hacía con mucha
facilidad. Mi cabeza no se arriesga como el resto del cuerpo. Ud. ve una
chica bonita y a mira con intenciones... ¿para que?. Hay que pensar en la
dedad que uno tiene para no hacer papelones.
-
¿Ud. no ha perdido su aire campesino?
-
El hombre de campo es más observador que el hombre de la ciudad. El
hombre de la ciudad se cree más importante.
-
¿Cómo le gustaría que lo recuerde la gente?
-
Como un buen hombre.
-
¿Es usted creyente?
-
Sí. Soy creyente pero no voy a las iglesias.
-
¿El corredor de autos es supersticioso?
-
Algunos, no todos.
-
¿Cuál es su plato preferido?
-
Como para vivir. No vivo para comer. Me gusta lo que está bien
condimentado pero no fuerte. No me gusta el frito. Como arroz preparado de
cualquier forma. Como buen hijo de italiano, también me gusta la pasta.
Mamá hacía tallarines todos los domingos. Ahora sigue mi hermana, los
amasa y los cocina. Los tallarines son obligatorios en la mesa de los
domingos.
-
¿El juego. le gusta?
-
No conozco el casino de Mar del Plata. Sí paseé por todos los casinos
del mundo pero no se jugar. Soy muy conocido, no puedo ir a jugar con cien
dólares porque me van a considerar un avaro, y no me agrada la idea.
-
¿Es generoso?
-
Sólo para quien lo merezca. No para todos.
-
Le propongo una fantasía para terminar: Ud. se murió y llegó al cielo.
¿Qué piensa que le va a decir San Pedro?
-
No sé. Creo que el que se murió... se murió. No vamos al cielo ni vamos
a ningún lado. No he visto volver a nadie. Estoy convencido de que no
existe tal cosa.
-
¿Nunca pensó que San Pedro podría pedirle un autógrafo?
-
No creo. (Se ríe). Nunca lo he pensado.
-
Insisto: ¿Si San Pedro le pide un autógrafo, se lo da?
-
Si los muertos firman, con mucho gusto.
volver
a Entrevistas |