|
-
¿Para qué viene a verme? Si total no pienso hablar en serio....
-
¿Por qué?
-
Porque no tengo ganas. Además estoy filmando desde muy temprano y me
siento cansadísimo.
-
¿Podría anticipar quiénes son los actores que trabajan en esta
película?
-
Sí, con mucho gusto. Anote: Federico Fellini.
(Se
solaza con la humorada, frotándose las manos y frunciendo los labios).
-
Me parece que tiene ganas de mentir. ¿Siempre es tan mentiroso?
-
No sé, creo que es un vicio; además ¿hay algo más hermoso que mentir?
-
Sí. Callarse la boca.
-
Tiene razón, es una gran idea, pero no me animo a cortarme la
lengua.....
(La
saca, al tiempo que amaga serrucharla con su pulgar derecho, en grotesca
actitud).
-
¿Por qué su película se llama "La Roma de Fellini"?
-
Porque es sobre Fellini, en Roma...
(Molesto
por la interrupción de la ceremonia, se para y grita desconsolado:
"¡Cuidado!
un gato negro; caminemos despacio, porque si se nos cruza tendremos un
día de mucha mala suerte").
-
¿Supersticioso?
-
No, Lo hice a propósito, así tiene algo que contar en su revista sobre
el gran Fellini.
-
¿Cuál de sus películas le gusta más?
-
Hoy mi película preferida -se jacta- es el "Satyricon". Mañana
no sé.
-
¿Y la de ayer cuál fue?
-
"Ocho y medio".
-
¿Me permite verlo filmar?
-
No tengo inconveniente, pero creo que hoy no tengo ganas.
(Un
gesto desganado, una actitud de desprecio, avalan sus palabras casi
bostezadas).
-
No entiendo.
-
Yo sí. ¡Ah! Tengo algo para mostrarle: ¿qué opina de esta rubia
sensacional?
-
¿Qué hace?
-
No sé, pero es una rubia sensacional.
-
¿Le gustan las rubias?
-
¿Y a usted?
-
Las morochas.
-
También es una buena idea - bromea, palmeando la espalda de su
interlocutor - Por lo visto, usted tiene muchas buenas ideas. ¿No tiene
ganas de llamarse Fellini?
-
¿Qué quiere decir Fellini?
-
Eso hace 51 años que me lo pregunto.
-
¿No le parece un lugar común?
-
Sí. Sin dudas.
-
¿Entonces?.
-
¿Usted pagó por esta entrevista?
-
No. Por supuesto.
-
Eso significa que estoy hablando gratis. ¡Gratis!
(Se
crispa, alzando la voz, retorciendo los dedos).
-
No. Está mintiendo gratis, que es diferente.
-
Es cierto -remata halagado-, pero mentir gratis es un mal negocio. ¡Hasta
la vista!.
|