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Isabel Cigliutti...

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María Kodama

 

Es una mujer diminuta, de gestos rápidos. Nerviosa mira permanentemente a su interlocutor buscando una afirmación ante cada respuesta. Al principio fue tanteando quién era el otro –el entrevistador- como un caminante entre las tinieblas. Después con el correr del tiempo se mostró mas confiada, casi alegre.

Rara mujer que supo acompañar a Borges desde sus púberes 12 años, unidos por la épica. Extraña explicación de un amor incondicional hacia un hombre que a lo largo de su vida no se cansó de emitir señales.

 

Vive en forma recoleta casi oculta, trabaja incansablemente por y para la obra de Borges. Se puede pensar que la seducción entre ellos pasó por el budismo, la teosofía, el misticismo, el panteísmo, la Cábala, el nominalismo medieval y el idealismo filosófico. El humor también fue parte fundamental del juego. Pero el sello definitivo fue la locura que le permitió volar por senderos, colmados de pequeños guiños, en definitiva por los caminos sinuosos de la inteligencia.

Ahora a María Kodama le queda la nostalgia de un mundo que vivió hasta el final pero sin tristeza, con la profunda convicción que su vida está ligada a Borges hasta su muerte, pues entre ellos seguramente existe un juramento, un secreto, sin duda el último laberinto que Borges dejó antes de morir.

A continuación se reproduce un fragmento del reportaje publicado en el libro "A Primera Vista - Grandes Reportajes" de Editorial Corregidor.

 

- ¿Cómo se vincula con Borges?

- Desde mi infancia. Lo conocí a los 12 años. Empecé a estudiar con él, cuando tenía unos 15 ó 16 años... anglosajón.

- ¿Qué fue lo primero que la atrajo, la personalidad o la literatura de Borges?

- Me atraía la literatura antes de conocerlo. Lo conocí como escucha a través de la lectura que me hizo cuando era chica una señora que me enseñaba inglés. Ella fue quien me permitió descubrir a Borges. No me acerqué a él por admiración, por los reportajes o para el prólogo de un libro, llegué a través de la pasión común que teníamos por la épica.

- ¿Qué hacía su padre?

- Le gustaba mucho el arte. Era químico pero le interesaba muchísimo la pintura. Justamente es a través de lo que mi padre me enseñó sobre pintura que pude describirle el mundo a Borges. Fue muy curioso. Conocía los cuadros con gran precisión, al extremo de recordar detalles y figuras. A través de ese mundo común no visto por él es que pude describirle los colores y las situaciones de lugares, que no había visto, y que ya no podía ver. Toda la enseñanza que mi padre me dio desde los 2 o 4 años me sirvió para ayudarlo a ver el universo. Teníamos una consigna. Muchas veces los periodistas decían en los reportajes: “Borges ha visto tal cosa” y él me decía: “María, sólo repetí lo que Ud. me dijo”.

- ¿Se trataban de Ud.?

- Yo estaba en un mundo donde lo común era el “vos”. Lo diferente era el “Ud.”. Hoy el “vos” es un término gastado. Es como el término de todos. El “Ud.”, en cambio es para mí lo más íntimo, lo más querido. A las personas, según mi sentimiento hacia ellas... cuando predomina un amor profundo, las trato de “Ud.”.

- Sería una lectura al revés.

- Claro.

- Una lectura borgeana.

- Exacto. Especular.

- Especular el vínculo.

- Sí.

- O especular con la palabra.

- Especular de espejo. ¿No es cierto?

- Dentro del complejo universo literario de Borges... supongo que debe haber una clave que Ud. posee...

- No creo que alguien posea la clave. La imagen de él es inasible. Todos creen tener pedazos, pero no es así. Yo tampoco la tengo. Justamente es ésa la fascinación que ejerce. Creo que es ésa la esencia del arte, mejor dicho la magia.

- ...Borges transmitía una constante sensación de infelicidad.

- Borges tenía momentos de felicidad y de infelicidad, como todo ser humano. Una obra no se puede crear desde la desdicha. Él mismo decía que la felicidad son momentos. No hay una persona feliz. Siempre hablaba del gran daño que le había hecho el poema que escribió dos días después que murió su madre. “Mire María, nunca escriba nada dos días después de que yo muera porque el texto la perseguirá como un fantasma toda su vida. Será desdichada para siempre.

- ¿El Borges que conoció tenía humor en la intimidad?

- Totalmente. De lo contrario yo no hubiese podido soportar. Siempre les digo a mis amigos que no pertenecen al club S.M.

- ¿S.M.?

- Sadomasoquismo. Si Borges no hubiese tenido un gran sentido del humor no hubiera podido tener una amistad con él.

- El establishment siempre ocultó el humor tan fresco que describe.

- Creo que las muestras de humor de Borges se pueden leer en los reportajes de diarios y revistas... cuando se hablaba sobre un tema político, lo hacía con mucho sentido del humor. La gente no lo tomaba así. Entonces surgían esos dramas y esas clasificaciones... odios y amores que aún persisten.

 

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