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- Nadie
imagina el dolor
La
alegría, con los primeros vientos aparece entre las últimas neblinas
antes del amanecer. La primavera inmensa, tan bella, esbelta, sensual,
cadenciosa, como una ilusión invisible se aparece.
Erótica
y terrible, revolea el aire de los aires sobre los cuerpos, atentos y
furiosos ardientes y arrabaleros.
Bella
y generosa, loca y desbocada. Liviana y frágil se acurruca sobre los
brazos de él, impaciente joven y fuerte como las lluvias pampas... Se
entrega.
Na
hay alegría sin silencio. La risa es el último acorde de la ternura. Tan
ingenuo el alma, camina vagabundo y confiado por los jardines del
universo. Sin embargo, el miedo es el primer anuncio de la pena. Ella como
una brújula sabe por donde pasan las tormentas asesinas. Nadie imagina el
dolor antes del dolor.
Las
traiciones se disputan el castigo, la ironía se balancea como una daga
sobre los ojos de nosotros. Una voz lejana y firme nos anuncia:
La
alegría carece de derechos, la libertad alma en pena, tiene prohibida la
palabra. El dolor duele, sacude el cuerpo y lo convierte en llaga.
¿Y
la alegría?,
es
una magia pasajera, nos habla la oscuridad
¿Y
el amor?
Un
juego de adivinos, nos contestan
¿Y
la vida?
Una
rara melodía imprudente.
Amo
la alegría, grito y me rebelo, que el dolor se pudra entre las malas
aguas.
Nadie
contesta, los vientos han cesado, tan ausente de mí, me acurruco entre
mis piernas.
Amo
la alegría grito, mi cuerpo se convierte en pájaro, trepo la última
montaña:
Amo
la alegría grito, que el dolor muera de muerte.
La
luz, insoportable ella, me despierta.
Murmuro:
Nadie imagina el dolor antes del dolor.
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