José

Tcherkaski

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Isabel Cigliutti

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Travesía  

Presentación

 

 

La íntima, entrañable travesía o las guitarras del hombre

 

Como los carros en los que atravesó el mundo primero de sus sonidos, como los barcos en los que desbordó horizontes, está hecha de maderas. Tallada a los árboles de los que la curiosidad hizo descender al hombre, ella es la ventana por la que el mundo entra al corazón, por la que el corazón sale ahacia otros corazones.

 

Llevando y trayendo las melodías que inspiró a través de los tiempos, convocando seres y civilizaciones que sólo por ella se reconocen y hermanan, prendida a los pechos, ecos del interno latido, la guitarra, desde siempre, viaja. Meciendo y desafinando con sonidos de cuna, de fiesta, de amor, de batalla, en ella permanecen arrullos de todas las vidas, de todas las muertes, de todas las resurrecciones y de todas las nostalgias que reconocen su nombre en las infinitas lenguas de los humanos.

 

Este oratorio nos cuenta, con murmullos y fragores que abarcan pasados remotos y presentes inexorables, los tiempos de la guitarra, que son los tiempos del hombre.

 

Y a todos los celebra.

 

Es imposible no reconocerse en esta obra. En su conmovedora historia poético musical están los sueños y las pesadillas que voz y guitarra, como siempre abrazadas, evocan desde el alma de madera poblada de cantos.

 

Con la inspirada pasión creadora de un poeta, José Tcherkaski y un músico José Luis Merlín, que no usan red para lanzarse profundamente en el hueco sin fondo del instrumento cómplice, compañero, leal y provocativo, al que acarician las caderas amorosas y golpean el corazón eternamente sensible. Con talento y sin fronteras, ambos extienden y abarcan y tensan, cuerda a cuerda, palabra a palabra, los acentos diversos de una voz que se mantiene imprescindible y única.

 

Para amarla han encontrado la cantante precisa, una deliciosa, intemporal Livia Barbosa. Y la actriz perfecta. Cipe Lincovsky suena y resuena como la raíz misma de ese cuerpo sensual y poderoso, infinitamente sensible, apasionado y conmovedor con candores y furias siempre recién nacidas, recién sentidas cuando ella las recrea.

 

He repetido ésta experiencia como espectadora feliz, tantas veces como sus oficiantes me han permitido hacerlo. Y cada vez, cuando se hace silencio, deseo que recomiencen.

 

Aida Bortnik

 


Relatos

 

 

Yo...

 

Desde mí, el sol

los vientos calmos

despiertan al llegar la noche

mientras los ciervos callan.

 

Soy el primer quejido de la madera,

mi cuerpo nace de los pájaros

de un solo ojo.

 

Estoy cansada de las expediciones sobre la bruma.

Los misterios del hombre caen sobre mis caderas

y las manos de él

penetran la oscuridad del alma.

 

Me descubren mujer

y mi cuerpo goza en cada cuerda.

 

Soy la Babilonia del sueño dormido

de al voz humana.

Me invade la algarabía

de los nuevos mundos.

 

Recorro los celestes de estas patrias

soy una más

en las conquistas de ultramar.

 

Estoy confundida.

El amor me abre los poros

y busco ser amada.

Nadie me pregunta.

Me toman,

me llevan,

me tocan,

me beben.

Lo sé.

Soy tibia y hueca.

Que la ilusión se apodere de mí...

 

Yo.

 


Travesía

 

 

 

Prisionera.

Prisionera...

 

soy mulata

mis cuerdas son las rías,

las primeras aguas,

frágil de mí,

las batallas me robaron los sonidos.

 

Guardo tantas memorias,

lejanas religiones.

Extraños rezos

se esconden

en mi vientre, mi cavidad, mi cuello, mi cadera.

Ellos son los testigos inciertos y errantes

de mi, mi, mia,

tantas veces recorrida por ellos.

 

Ahora que la luz me penetre.

Llegue el sueño,

duermo,

se inicia la travesía.

 

Dios es mi testigo.

 


Fiesta

 

 

 

Que me toquen, vamos que me toquen

Que me estoy ardiendo

vamos.

Que me toquen, toquen que me toquen

vamos

y que la pena levante su vuelo

que mi cuerpo sude

cuerda sobre cuerda

vamos

que me abracen

vamos

las caderas

Mi lengua es fuego y no ceniza

tengo hambre de manos

hace inviernos;

loca grito

soy la hembra

vamos

que me toquen, toquen que me toquen

los ojos de él

son bellos y calientes

mientras me abraza

soy la brasa y lo quemo

lo siento, es mi amado de hoy

y lo poseo

Que me sacudan las cuerdas

llega el alba

 

vamos!!!!

 


Los Misterios

 

 

 

Mi ojo ve.

Muchas gentes aparecieron en las tinieblas.

Entonces se propagaron

cuando aún no había aparecido

a luz del día.

Cuando se propagaron

estaban en un solo lugar

justo donde se levanta el sol

 

El alma entró en mi

suave como el murmullo de las caracolas

Con mi ojo divisé otras tierras

raras oscuridades.

Nadie se animó a tocarme

recostada sobre el cuerpo de él

miré la bruma

Lloré

El miedo se apoderó de mi.

Todo fue silencio.

 

Después apareció una figura humana

era el misterio.

Me montó sobre los hombros de él

y como Cristo llevando la cruz respiramos,

respiramos, por primera vez

el otro aire del universo.

 

 


Los nuevos cielos

 

 

 

Enseguida empezó a llover copiosa lluvia

que apagó el fuego de las tribus

acompañada de gran cantidad de granizo.

 

Mi cuerpo se acomoda sobre la ceniza,

el agua me afloja los tientos, 

mi cara intenta penetrar el cielo.

 

Ellos los nuevos hombres son tan diferentes

La piel marrón, los ojos oscuros

se encienden como carbones

cuando me tocan.

Me enamoro.

 

Pienso

qué segura sería la vida sin el amor

qué tranquila

qué suave

pero que triste.

Ay....ay de mí

por donde andarás hermana mía.

Embriaguemonos, 

que la distancia nos una el corazón.

Me incorporo

Las manos de él me toman

Siento otro calor.

Hace verano.

 

(Canción)

 

Hombrecito moreno

de las orillas

dejame tus manos

para mi brisa.

 

Cuando ya me vaya

nos perderemos

sólo entre sonidos

nos saludaremos.

 

Mañana cuando me vuele

te dejaré una cuerda

con un letrerito que diga

adios hombrecito mío.

 

En el reino de tu nido

quiero guardarme las alas

pero gozar yo contigo

que está despertando el alba.

 

Se apaga la voz de mí

busco los árboles

busco las piedras

espero que amanezca.

Una gran estrella

nace antes que el sol.

 

Mi párpado se cae

es la señal.

Inicio el camino del sueño

después del gozo

Escucho una voz

no es esta nuestra morada.

dónde estoy?

Me respondo:

Me respondo:

en otra raza.

 


Soy la guitarra

(Canción)

 

 

 

Llego al galope de los tiempos

mi frontera es el mundo

navego sobre los rayos de los años

soy el recuerdo de vos

yo desterrada y amada

por capricho del señor.

 

Soy la guitarra

luz y sombra de otros cuentos

hermana de la noche

caminante embelesada

de extrañas leyendas

Soy la guitarra.

 


Los horizontes

Y ahora que?

 

 

 

 

El aire y el espacio se entreveran

me cruzan las esparcidas de largas batallas

por dónde se derrampo mi sangre?

entre que ríos me hicieron y prisionera?

 

Los años no me pesan

soy la vida.

La loca melodía

la algarabía tantas veces por el aire humillada y amada, el cerdo y la tierra.

 

Soy el cuerpo del amor,

el tronco testigo de los castigos injustos,

el fuego y también la rada.

 

En el año y en el día de oscuridad y tinieblas

antes que hubiese días y años

estando el mundo en grande oscuridad

yo la guirarra, llore el primer sonido.

 

Más cuerdas se extienden al infinito

el ojo de mí se derrama como un pétalo

mi sangre de mí

es la madera

el dolor y el temor siguen caminando.

 

El se inclina

me toca,

me vibra...

tengo sed:

 

Y que me digo,

cuando dejará de sangrarme el corazón?

que las manos se tomen de las manos

que los cuerpos se tomen con los cuerpos 

que nadie calle,

que la voz humana sea  una libertad

mi paz

mi incansable deseo.

 

Estoy viva

que las cuerdas se extiendan por mi

envuelvan mis caderas

por siempre jamás.

 

Según dicen:

no se harta el ojo de ver

no el oído de escuchar.

 

Retumba tumba mi cuerpo

retumba tumba mi pie

retumba y quedó tumbada

mirando el cielo al revés.

 

Mis alas crecen

soy un ángel

escapó de las manos de él

estoy mojada de sudor

me esperan

siempre me espera

audaz, callado y tibio

el otro horizonte