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En cada una de sus novelas se desnuda y
muestra primorosamente sus zonas ocultas. Él mismo reconoce que:
enfrentarse con un trabajo me significa un desafío, un vértigo difícil
de contener. Durante la entrevista se mostró jovial, seguro en cada
respuesta. Vargas Llosa es hoy uno de los críticos más empecinados que
tiene el mundo marxista. El precio que paga todos los días es muy caro:
la soledad.
Aqui
se transcribe un fragmento de esa entrevista que fue publicada en el libro
"A Primera Vista - Grandes Reportajes" de Editorial Corregidor.
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Según sus últimas declaraciones su perfil ideológico ha variado.
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No hay que tomar muy al pie de la letra al peridismo. A veces hace una
interpretación muy subjetiva de las cosas que uno dice.
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¿Y Ud. cómo las rectificaría?
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Bueno, mire, he visto algunas entrevistas publicadas acá en Buenos Aires
y dan una visión un poco parcial de mi posición política. Señalan la
ruptura con Cuba, que es cierta, y mencionan las críticas que he hecho a
los gobiernos totalitarios de izquierda, pero en cambio omiten las
declaraciones que he hecho contra los gobiernos totalitarios de derecha.
Yo he roto con el totalitarismo de izquierda por las mismas razones que lo
he hecho con el totalitarismo de derecha. Porque pienso que las formas
democráticas son las únicas que van a permitir a nuestros países salir
del subdesarrollo y al mismo tiempo avanzar en el camino de la libertad,
el camino de la justicia social. Un obstáculo para conseguir esto son
tanto las dictaduras ideológicas de izquierda como las dicaduras
militares de derecha. Esta posición me gustaría que quedara bien clara.
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Esa modificación de su pensamiento, de su ideología por lo menos, frente
al régimen cubano, frente al totalitarismo de izquierda, ¿le significa
también una modificación en cuanto a su condición de escritor?
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Mire no lo creo, por lo menos no concientemente. Creo que mi trabajo
literario no es sustancialmente diferente al de unos 20 años atrás. A la
hora de escribir una novela, me parece, hoy como ayer, el pensamiento
ideológico ocupa una mínima porción. Hay elementos espontáneos que son
tan importantes como los elementos concientes que nunca, ni ahora ni
antes, me hacen pensar que he escrito con la idea de predicar una tesis.
Pienso que la literatura es un marco más amplio que la política.
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En su última novela "La tía Julia y el escribidor" una de las
cosas que permanentemente pensaba era si ese personaje llamado Camacho era
cierto o si era producto suyo.
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Bueno, déjeme contarle cómo surgió este personaje. Hace muchos años y
en la época que está situada la historia, es decir en los años
cincuenta en Lima, yo trabajé en una radio y había un escritor de
radioteatros que no era precisamente Pedro Camacho, pero que era también
una especie de industria teatral porque escribía todos los radioteatros
de la radio, los protagonizaba, los dirigía.
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De alguna manera, en la novela aparece una imagen suya que, a través de
ese diminutivo "Varguitas" un poco rompe con la imagen del
escritor incanzable, ¿no es cierto?
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Me parece una imagen muy lamentable la del escritor como ser olímpico que
truena a distancia sobre la multitud. Nunca me ha seducido esa imagen del
escritor como un poeta, un oráculo. Yo creo que el escritor es un hombre
entre los hombres.....
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