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Isabel Cigliutti...

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Amancio Williams

 

Su historia está poblada de curiosidades. A lo largo del reportaje se pueden encontrar respuestas a muchos interrogantes sobre este auténtico creador argentino.

Quizá su obra esté llena de frustraciones y desencuentros con la realidad de nuestro país. La creación siempre tiene su precio. En Williams es muy alto.

Este es un fragmento de la entrevista que se publicó en el libro "A Primera Vista - Grandes Reportajes" de Editorial Corregidor

 

- ¿Podemos hablar, arquitecto, de su relación con Le Corbusier y Gropius?

- Cómo no. Yo estudié primero ingeniería civil. Entré a los 17 años, fue en el 30. Me atrapó todo el problema de la revolución de aquella época, la anarquía en la universidad, que fue muy grande, ahí aparecieron los primeros síntomas del descalabro universitario; las clases se paraban, los alumnos sacaban a los profesores afuera para hacer política. De esa época me harté y me dediqué a la aviación, que me hizo mucho bien y me dio una gran experiencia. Una actividad nueva en el mundo y naturalmente a mí me limpió de todo el arrastre que traía de la universidad. A los 25 años decidí estudiar arquitectura. Entré en la facultad en 1938. Enseñaban con dibujos y con polanos de arquitectura griega, teníamos que hacer columnas con capiteles, todo se proyectaba con estilo dórico, corintio o jónico. Cosa de locos. No se hablaba jamás de ningún hombre moderno, de golpe, cuando yo estaría en el 4° año de estudios, me enteré de la existencia de Le Corbusier, por una casualidad, conversando un día con un compañero catalán. Él me contó de Le Corbusier y me impresionó muchísimo. Recién entonces hurgando, me enteré que había estado en el 29, acá en la Argentina, un año antes de que yo entrara a estudiar ingeniería, que había dado una serie de conferencias muy importantes, que él publicó en un libro que se llamó "Précisions", en París, que yo después lo conseguí.

Nadie hablaba de él, para mí era un ser totalmente desconocido, en la facultad no existía, nadie hablaba de él. Yo terminé rápidamente la facultad y me dediqué a plantear cosas nuevas y eso fue toda la época de la guerra, porque ya estábamos totalmente incomunicados con Europa y no hay que olvidar que en aquella época Europa parecía que se venía abajo. La entrada de los alemanes a Francia, después de la retirada de los alemanes, la entrada de las fuerzas aliadas, arrasaron también con todo. Francia parecía que iba a ser totalmente destruida. Finalmente después de la guerra hice contacto con él y Le Corbusier cuando se enteró de mis trabajos publicó un artículo sobre mi obra, como la cosa nueva que venía de América; la introducción escrita por él es muy linda. El tema: lo nuevo que llega de América a la Francia deshecha y apolillada. Sabiendo que él iba a publicar este artículo, me fui en 1947 y salió publicado justo cuando yo llegaba, una casualidad. Ahí nació una gran amistad con Le Corbusier, él me abrió todas las posibilidades, inclusive me presentó al jefe de su taller, que era André Bogansky, para ir a ver el taller de Nancy de Jean Prouver, el gran ingeniero en estructuras metálicas de Francia, profesor de la Universidad. Hará unos 10 años estuvo acá uno de los alumnos de él de aquella época, dio conferencias en la Universidad y en la última de ellas dijo que cuando yo llegué a París en ese momento influí enormemente en el movimiento moderno de allá y sobre todo en el taller de Le Corbusier. Tengo guardada una enorme correspondencia con él........

 

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